Posts Tagged ‘Management’

Por mi experiencia ayudando a empresas, puedo decir, salvo algunas excepciones (toda generalización acarrea injusticias), que a la hora de evaluar un producto o servicio por parte de la empresa se tienen en cuenta tres aspectos:
- Q –> Calidad del producto o servicio. En la mayoría de las ocasiones, identificando con las especificaciones técnicas.
- S –> Servicio. Entendido como el producto o servicio puesto en casa de nuestro cliente.
- P –> Precio. Entendido como coste de venta.
QSP, hasta aquí todo correcto, normal y necesario.
Pero seguimos pecando de una visión de la empresa de dentro hacia afuera o como dice un buen amigo mío, “mirándonos el ombligo”.
Y digo esto, porque según los expertos (y estoy de acuerdo), los clientes apreciamos entre 5 y 7 aspectos de la “calidad” de un producto o servicio.
Además de QSP, te voy a mostrar 4 de estos aspectos, que para mi son fundamentales (al final del post te explico por qué):
- Relación Cliente – Proveedor
- ¿Te sientes cómodo con tu proveedor?
- ¿Te escucha?, ¿tiene un canal de comunicación fluido?, ¿atiende tus sugerencias?
- ¿Qué ocurre cuando tienes un problema?,
- Tengo que hablar con media empresa para que alguien me de una solución?
- ¿Comprende tus necesidades?
- Etc.
- Infraestructuras
- Entendidas como el espacio, tanto físico como virtual, en el que te relacionas con el proveedor.
- ¿Están limpias?
- ¿Es fácil encontrar lo que buscas?
- ¿Es fácil llegar y aparcar?
- ¿Es fácil navegar por su web?
- Etc.
- Experiencia con los empleados
- ¿Son educados?. No es broma, no, hay ocasiones en las que me he encontrado que prácticamente el proveedor te está haciendo un favor al venderte.
- ¿Conocen el producto o servicio?
- ¿Te conocen a ti?, no solo a nivel personal, sino si por ejemplo son capaces de detectar el segmento de cliente al que perteneces y cuales son tus características.
- ¿Intentan venderte lo que sea o lo que tu necesitas aunque te vayas sin nada?
- Etc.
- Experiencias de otros usuarios
- ¿Qué opinan otros usuarios de los productos o servicios de la empresa?
- ¿Por qué les ha ido bien?
- ¿Por qué les ha ido mal?
- ¿influye esta opinión en mis preferencias de compra?
Y lo más importante de todo es que estos cuatro aspectos tienen un peso muy importante, por no decir definitivo, en mi decisión de compra.
Puedo encontrar el mismo artículo u otro artículo sustitutivo en diferentes sitios, al mismo precio o con muy pequeñas diferencias, etc.
Un pequeño ejemplo.
A principios de año me cambié el portátil. Tenia elegida marca, modelo, características, precio, etc. (QSP), sólo quedaba ir a comprarlo.
Así que ¿donde lo compro?, tenia alrededor de 4 establecimientos a mi disposición con las mismas condiciones y me decidí por uno de ellos, el que más lejos estaba de mi casa.
¿Por qué?
- Porque me siento bien cuando voy, puedo ir con la familia, mis hijas tienen un sitio donde jugar, puedo comer, etc.
- Porque me fío. Se que si tengo algún problema me lo van a solucionar sin preguntas, sin demoras, sin inconvenientes (y lo he comprobado).
- Porque la persona que te atiendo conoce perfectamente el producto y es capaz de asesorarte sin la intención de venderte el producto más caro.
Y esto qué significa, que compramos por EMOCIONES. Las compras son emocionales. Hoy en día la oferta es superior a la demanda, los productos o servicios son muy similares en características QSP, la diferencia está en intentar darle al cliente lo que nosotros queremos o darle lo que él necesita.
Pero como siempre te digo, esto es sólo mi opinión.
¿Qué opinas? Deja tu comentario, entre todos seguro que llegamos a conclusiones interesantes.
Gracias por leerme.
Un saludo.
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“No solo de QSP vive la empresa” ha sido escrito por Pedro Muro para www.arpcalidad.com bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.

El otro día, mi buen amigo José Sanchez Pardo ( @jivagos en twitter), me pasó un video muy interesante de Hiroshi Tasaka, profesor de la universidad de Tama (Tokio), publicado en InfonomiaTV.
En el video, el profesor Tasaka habla sobre “Inteligencia Colectiva”.
Te invito a verlo con calma, incluso a verlo varias veces, yo lo he hecho así (el video dura 6:53 min).
Creo sinceramente que no hace falta añadir nada más. Que lo disfrutes:
Gracias por leerme.
Un saludo.
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“La demora entre la causa y el efecto” ha sido escrito por Pedro Muro para www.arpcalidad.com bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.

“Nos creemos que vivimos en el mundo de los efectos. Nos equivocamos, vivimos en el mundo de las causas y los efectos”
Emilio Duró
Y es completamente cierto, nos centramos en los resultados sin tener en cuenta que estos resultados son la consecuencia de algo, de unas causas.
Y algo muy importante, la relación entre causa y efecto no es inmediata, tiene una demora.
Además, esta demora está desplazada tanto en el tiempo como en el espacio.
Desplazada en el tiempo
Cuando tienes fiebre, el cuerpo te avisa a través de un “efecto” que hay una “causa” de enfermedad, vamos al médico, nos receta una medicación, nos la tomamos y esperamos a que surta efecto.
Hay una demora entre que nos tomamos la medicina y mejoramos, y esto lo vemos normal, lo hacemos y no nos planteamos tomarnos la medicina cada 10 minutos porque la fiebre no baja.
Cuando nos duchamos, encendemos el grifo del agua caliente y esperamos a que salga, no nos volvemos locos apretando más y más el grifo. Esperamos.
¿Por qué si en nuestra vida diaria tenemos claro que entre que hago algo y veo las consecuencias pasa un tiempo, cuando llegamos a nuestra empresa hacemos todo lo contrario?
¿Por qué cuando tomamos una decisión en nuestra organización no esperamos a ver los resultados y volvemos a tomar decisiones y decisiones que no hacen más que empeorar los resultados?
Me dirás que hoy en día hay empresas que necesitan resultados YA, que es muy difícil que puedan “aguantar” mucho tiempo. Y estoy de acuerdo, pero tendrás que convenir conmigo que LOS MILAGROS NO EXISTEN y mucho cuidado con las decisiones mirando sólo el corto plazo porque pueden hipotecar el futuro de nuestra organización.
Desplazada en el espacio
Al igual que existe el desplazamiento en el tiempo, hay un desplazamiento en el espacio, es decir, gran parte de las decisiones que tome ni las veré ni repercutirán en mi.
Imagina que diseñas el plan de estudios de tus hijas, eliges el colegio, etc. al desplazamiento en el tiempo para ver los resultados hay que sumarle que las consecuencias de mi elección recaerá en mis hijas y no en mi, yo no “veré” los efectos.
Y en la empresa ocurre lo mismo, de todas las decisiones que tome, todas, absolutamente todas van a afectar a otras áreas de la empresa. Sólo hay que estudiar un poco sobre teoría de sistemas para darnos cuenta de esto.
Qué hacer
Pues tener en cuenta esto que hemos comentado.
Antes de tomar una decisión, saber que ha de pasar un tiempo para ver los resultados y estar dispuesto ha esperar ese tiempo.
Analizar a quién va a afectar los resultados de las decisiones que tome, hablar con ellos, trabajar en equipo.
Nadie dijo que fuese fácil, pero no podemos seguir gestionando las empresas como hasta ahora, si el modelo de negocio ha cambiado, no podemos gestionarlo con el sistema anterior, necesitamos una nueva forma de hacer las cosas.
Y date cuenta que he dicho “necesitamos”. No es un capricho, no es una moda, es una necesidad. Si seguimos gestionando las empresas bajo sistemas de hace 100 años, solo hay un futuro posible, y no es muy esperanzador.
Pero como siempre te digo, esto es sólo mi opinión.
¿Qué opinas? Deja tu comentario, entre todos seguro que llegamos a conclusiones interesantes.
Gracias por leerme.
Un saludo.
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“La demora entre la causa y el efecto” ha sido escrito por Pedro Muro para www.arpcalidad.com bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España License.


Hemos hablado en artículos anteriores sobre la innovación en el management.
Hoy te propongo una idea apara pasar a la acción. Pero antes déjame que te cuente algo.
A lo largo del tiempo vivimos “crisis” cíclicas , supuestamente estamos inmersos en una, y digo supuestamente, porque no creo que esto sea “sólo” una crisis, creo que estamos ante un cambio del modelo del negocio.
Un elemento que considero clave y diferenciador en esta llamada “crisis” con respecto a las anteriores es la posición del cliente (también llamado ciudadano o contribuyente si cambiamos el término empresa por administración pública por ejemplo).
Hasta ahora el “cliente” era un elemento pasivo. La empresa decidía que fabricar, lo lanzaba al mercado y después buscaba clientes a los que convencer que su producto/servicio era lo que necesitaban.
Desde hace unos pocos años se ha producido un profundo cambio al que aún no nos hemos hecho a la idea.
La posición del cliente, debido en gran medida a la información de la que puede disponer a través de internet sentado en su salón, a las opiniones de otros usuarios mediante las redes sociales, etc, ha pasado a ser una posición dominante, es decir, quien decide qué ha de hacer la empresa y cómo ha de hacerlo es el cliente.
Hemos pasado a que los clientes forman parte de la empresa, pero además de una forma activa y determinante. Como dijo hace muchos años Deming, “el cliente es la parte más importante de la línea de producción”.
Te pongo un ejemplo real:
“Hace dos años nos compramos un coche. Si esto hubiese ocurrido hace, por ejemplo, 10 años, mi mujer y yo nos hubiésemos recorrido unos cuantos concesionarios viendo modelos, características, precios, etc y formándonos una opinión en base a lo que el comercial nos explicase.
Pues bien, en esta ocasión no ocurrió esto. Teníamos claro el tipo de coche que queríamos. Nos metimos en internet, consultamos todas las marcas, elejimos unos cuantos modelos, miramos características, etc. Nos quedamos con tres opciones y entonces consultamos opiniones de usuarios sobre los tres modelos.
Al final elegimos uno, pero elegimos marca. modelo, características, color, etc.
Tiempo invertido 1 mañana.
A la semana siguiente fuimos al concesionario, nos atendió un comercial (muy bueno, por cierto) y se ofreció a mostrarnos diferentes opciones. Le dijimos que no hacia falta, que lo que queríamos era exactamente “este coche” y que sólo hacia falta llegar a un acuerdo en el precio y firmar los papeles.
Tiempo invertido 2 horas”
¿Qué ha cambiado?
Dos cosas fundamentalmente, soy capaz de decidir qué quiero sin influencias del fabricante y puedo hablar con personas de cualquier parte del mundo para que me den su opinión sobre el producto/servicio.
Por lo tanto, si el cliente ha pasado a tener una posición dominante, ¿por qué nos empreñamos en dejarle fuera de las decisiones fundamentales de mi empresa?
¿Qué es lo que te propongo?
Algo muy sencillo, pregúntale a tu cliente que necesita que hagas para satisfacer sus necesidades.
Y dicho esto me gustaría puntualizar algunas cosas:
- Pregúntaselo de forma transparente, es decir, sin inducir las respuestas. No utilices las tradicionales encuestas de satisfacción de clientes, no dan los resultados que necesitas (experiencia personal). Utiliza un método en el que el cliente te lo pueda decir directamente. Por ejemplo un folio en blanco a algún otro método eficaz. Yo utilizo el método Net Promoter Score.
- Es posible que las respuestas difieran mucho de lo que estás esperando, pero piensa que es la gran oportunidad de seguir en el mercado.
Toda esta información que nos va a proporcionar el cliente, por si sola no sirve para nada, has de transformarla en acciones. Acciones encaminadas a transformar la forma en que entendemos y vivimos la empresa, la forma en que organizamos la empresa y la forma en que gestionamos la empresa.
Este pequeño “cambio de paradigma” va a propiciar que tengas que hacer un cambio global en tu empresa, un cambio que te va a acercar a la realidad del mercado, a tus clientes, a la sociedad.
Lo que realmente te va a decir el cliente es qué necesitas que mejores de lo que estás haciendo ahora y qué necesita que hagas y no estás haciendo. Te está dando las claves para la supervivencia de tu empresa hoy y mañana.
No te voy a engañar, el cambio es duro y van a caer “dinosaurios” por el camino, el cambio necesita tiempo para asentar los nuevos hábitos, no se consigue de la noche a la mañana.
El cambio lo ha de “liderar” el máximo responsable de la organización e intervienen todos, absolutamente todos, si uno falla, fallan todos.
Y este cambio no va a acabar nunca, las condiciones del mercado son cambiantes y cada vez van a cambiar más deprisa, pero estarás preparado, no te pillarán con el pié cambiado porque estarás cambiando constantemente.
Por cierto, si no te gusta la palabra “cambio” puedes sustituirla por “adaptación”.
Y recuerda que haciendo las cosas de siempre obtenemos los resultados de siempre y creo que estos no nos gustan, así que solo hay una opción, innovar, evolucionar, adaptarnos al cambio.
Pero como siempre te digo, esto es sólo mi opinión.
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Gracias por leerme.
Un saludo.
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